miércoles, 31 de agosto de 2011

Diario de abordo IV. "Rápido, rápido" que preguntando se llega a ...

...Roma. Excursión con los calamares. Segundo día de madrugón. El autobús esperando sin problemas y abandonamos Civitavecchia buscando la ciudad que algunos llaman eterna. Nos paramos en la colina frente al Coliseo donde nos esperaba la guía, Josefina, que pasará a la historia por su perenne "rápido, rápido".

Bajamos hacia el Coloso, no sin antes de la preceptiva parada el los servicios. Josefina nos explica los pormenores del Coliseo, del Arco de Tito y del Foro entre una multitud de turistas. ¡Qué de gente! Habrá una crisis económica mundial que te cag... No habrá un euro, dolar o yen pero en Roma, el 2 de agosto, no lo parece. José Manuel por fin consigue el muñequito que había visto en Florencia. En el barco no se separó de él y ahora en Jerez creo que no sabe ni donde está o al menos ni lo ha mirado. A "rápido, rápido" la convencemos para ir a San Pietro in vincoli antes de volver a coger el autobús. La verdad es que lo que más quería yo en Roma era que Marisina y los niños la vieran aunque fuera "rápido, rápido" y en unas horas, así que entrar en San Pietro in vincoli, ver el Moisés y explicarle a los niños lo de las cadenas de San Pedro me gustó muchísimo. Además había un entierro que debía ser de un cura porque aquello estaba lleno de sacerdotes rodeando al difunto.

Volvimos al autobús que nos dejó en el centro. Fuimos llegando por el Quirinale hasta la Fontana de Trevi. Recordé las tiendas donde he comprado los recuerdos en años anteriores y la taberna donde he comido Con Chiru, con Ana y con Reme las dos veces que he estado con los alumnos. Les iba diciendo a Marisina y a los niños que fueran escuchando, a pesar del gentío, cómo la Fontana se nos iba acercando. Y así hasta que al doblar la esquina la vuelves a contemplar, majestuosa entre todo el gentío. Espectacular y única.
Después de un ratito para las fotos y las monedas seguimos nuestro camino llegando al Panteón donde los niños y Marisina entraron y yo me dediqué a sacar del antojo a mí y a mi hija y me fui a buscar unas pizzas. Encontré sin mucho esfuerzo un bujío donde un no muy amable dependiente me vendió una porción de pizza, nada comparable a lo que estamos aquí acostumbrados ni de sabor ni de precio. De hecho le pedí al principio dos porciones pero cuando vi lo que era una le dije que con una era suficiente y con eso comimos los cuatro un estupendo piscolabis.
"Rápido, rápido" hacia Piazza Navona, pasando por la plaza donde vimos la columna de Trajano y el Senado (sitio nuevo). Tras las oportunas explicaciones Josefina nos deja un rato libre. Rato que aprovechamos para "jincarnos" otra pizza y algún refresquito y volver sobre nuestros pasos un poco ya que quería enseñarles la iglesia de San Ignacio. Les dejo descansando a la sombra junto al Panteón y me acerco hacia allá. Como está cerca, abierta y de camino hay tiendecitas y a mi esposa ya le estaba entrando la preocupación de los souvenirs nos dirigimos hacia la iglesia que vemos tranquilamente pero no teníamos monedas de 50 céntimos así les expliqué lo de la cúpula pintada por falta de dinero pero no pudimos iluminarla. En las tiendas nada convencía a la Primera Dama, así que les enseñé la tienda de Pinocho en la calle paralela y volvimos hacia Piazza Navona para comernos el preceptivo helado y esperar a Josefina.
Cuando estuvimos juntos anduvimos hacia el autobús que nos esperaba a orillas del Tíber para dejarnos en Via Conciliazione frente a San Pedro.
¡Qué de gente y qué caló! Una cola larguísima para entrar que se amenizó con las fotos, llevando a los niños al centro de la plaza para que vieran lo de las columnas y con cierto cachondeo para que una guía americana no colara a todo el grupo de guiris.
"Rápido, rápido" la Piedad, la puerta tapiada del año jubilar, la tumba de Juan Pablo II, la de Juan XXIII, la estatua de Don Bosco, las medidas de las otras iglesias del mundo, el altar, la cúpula, en fin, San Pedro.
De allí al autobús y para el barco. No me acuerdo de qué fue la noche pero da igual, si fue la del capitán, la verdad es que mucha gente iba muy arreglada, traje y corbata los hombres y vestidos de gala las mujeres. Lo que está claro es que la cervecita pre-cena y el café y el cocktail post-cena no se perdona.

El espectáculo esta noche creo que fue el del mago de los pañuelos de colores. Bien, sin más. Tampoco recuerdo cuándo fue la noche en la que en la piscina hubo un intento de feria con sus jueguecitos y casetitas. No pasará a la historia. La verdad es que nosotros hemos ido a nuestra bola en todo momento.
"Rápido, rápido" hacia Nápoles.

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