La frase: "lo consultaré con la almohada" es muy conocida por todos. A veces esa consulta es voluntaria, a veces, como me ha pasado esta noche a mí, viene sin haber ido a buscarla.
Aunque uno no lo quiera reconocer, o a veces quiera engañarse a sí mismo, todos nos conocemos por dentro lo suficiente como para saber qué nos pasa y cómo somos.
A mí, a veces, en determinadas circunstancias soy una persona a la que le molesta que le digan algún fallo o defecto o que le lleven la contraria, otras veces lo acepto, más o menos bien (pocas).
También aunque creo que en boca cerrada no entran moscas, que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras y que a veces se está más guapo calladito, es verdad que a veces, en determinadas circunstancias que yo me sé, no hago caso de esas máximas que os acabo de comentar y hablo cuando lo conveniente sería estar calladito tranquilamente. Y además, la mayoría de las veces, las palabras justas y necesarias se me ocurren horas después. A ver si estas máximas las cumplo a rajatabla a partir de ahora.
Hoy un sueño, por eso digo lo de la almohada, me despertó a mitad de la noche, muy triste, confundido y con mucha pena pero para hacerme comprender lo que es realmente importante, las cosas que no puedes dejar pasar porque luego te vas a arrepentir y ya no tendrán remedio. Así que a hacer puñetas Mouriño, Guardiola, el Barça, el Madrid y todo el fútbol.
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| Guapa |

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