viernes, 9 de septiembre de 2011

Diario de abordo y VII. Agua everywhere.

Poco que contar. Es un día en el que estás comiendo y bebiendo todo el día porque poco más había que hacer. Curioso el salir de desayunar a eso de las 10 de la mañana hacia la piscina y encontrarte a algunos bebiendo ya cerveza u otros brevajes de más graduación alcohólica. ¡Qué estómago chico! Yo tardé algo más, no esperé a que bebiera el papa pero tampoco terminé de comer el bocata y empecé a regarlo con birras. Estás todo el día navegando, agua por todas partes, distinto, nuevo. Bien.

El rodódromer

Titanic
Los niños todo el día en la piscina, José Manuel intentó subir al rocódromo sin mucho éxito. No es nada fácil. Y ya por la tarde jugamos al bingo a ver si nos salía gratis el crucero ya que se jugaba el acumulado, cerca de 4000€ pero ya sabéis que yo quiero mucho a mi mujer, así que nada de nada.
Por la noche, la cena fue muy emotiva, fue un homenaje a todo el personal de restuaración, pinches, cocineros, camareros y ayudantes. Vuelvo a desear mucha suerte a Orlín y a Carmen. Qúe todo les salgo muy bien.

Con Carmen y Orlín

Después de la cena, vimos el último espectáculo. Un homenaje  a la compañía de baile y los bailarines. Bonito como siempre.
En resumen, hacer este tipo de viaje tiene muchas ventajas. Es un todo incluido pero te mueves, sales y ves cosas, a la carrera muchas de ellas pero ves. Yo al menos lo recomiendo y no descarto hacer otro.

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