domingo, 11 de septiembre de 2011

La abuela Adela

Hasta que uno no vive una situación, no puede saber cómo le va a afectar y cuales son sus sentimientos y sensaciones reales hacia esa determinada circunstancia.
Ingresar a una persona mayor en una residencia de ancianos es un trago muy desagradable y lo digo yo que me coge, de momento, algo lejos. Cuando a la abuela Adela, a sus 98 años, después de su operación y de no poder andar en unos meses (ojalá que pueda volver a hacerlo al menos como antes de la caída) se la ha tenido que ingresar en el geriátrico, se da uno cuenta de que las personas mayores han de estar en casa con su familia.
Como en el caso de la abuela, el ingreso es el último recurso, cuando ya no se puede hacer otra cosa. Además ha sido mucho más duro porque la abuela tiene 98 años. Si el ingreso hubiera sido antes, supongo que habría dolido menos.
Ya en esta situación, que hoy por hoy no tiene remedio, hay que seguir visitándola lo máximo que se pueda y lo digo yo que todavía no he ido a verla. La situación ha venido así pero a las personas mayores no se las puede abandonar y me consta que en el caso de Adela, no se va a ver abandonada por su familia, la que la ha acompañado en estos años que lleva en Jerez.
Mucho ánimo y un beso para la abuela Adela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores